

Un libro luminoso. Vidas destrozadas y almas muertas que resucitan con la fuerza del Evangelio. Lo he leído dos veces seguidas. Es un relato que ilumina también vidas, digamos, “normales”. Completamente de acuerdo con lo que dice Andrea Bocelli en el prefacio: “Las siguientes páginas son de esas que realmente pueden producir un giro en nuestra vida, pero no tengamos miedo; más aún, dejemos que el mensaje sorprendentemente contenido en ellas transforme nuestra inquietud en tranquilidad, nuestras amarguras en alegría, nuestras dudas en certezas. Dejemos que la alegría, que siempre acompaña a Clara, contagie irreversiblemente también nuestras almas y nuestras conciencias y arroje luz en cualquier sitio que estemos.”